Conductas cambiantes, comunicaciones a deshora, muchas horas de chat o gastos injustificados, son algunos de los síntomas detectados por quienes consultan a los investigadores.En los últimos tiempos, son los hombres los más interesados en saber si sus novias o esposas los están engañando.
Así, son hombres mayores de 40, con muchos años de matrimonio o bien con pareja estable, pero algunos años más joven los más “preocupados”.Los que saben aseguran que hay circunstancias que ayudan a que exista mayor promiscuidad. Entre las que ubican a las personas que pasan más de diez horas con los compañeros de trabajo, lo cual –advierten- genera relaciones clandestinas.Así, los profesionales son los que se ubican a la cabeza del ranking de los conocedores del tema. Y entre ellos, son los médicos los más promiscuos.
Las citas se planifican preferentemente los lunes, día en el que generalmente todos los miembros de la familia vuelven a su actividad normal y arrancan con una agenda de compromisos cargada, por lo que la “ausencia” pasará más inadvertida.
De la misma manera, la última oportunidad para el encuentro se planteará los jueves, ya que al día siguiente comienzan los compromisos sociales que incluyen a la pareja formal y se organizan actividades conjuntas con hijos u otros familiares.
Sin embargo, “hay algunos casos que violan todas las probabilidades, porque mantienen una relación sentimental con la persona con la que trabajan más de diez horas juntos. Entonces, habrá que pensar en la clandestinidad que ofrece la oficina o los viajes por cuestiones labores que realizan.