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Está diciendo la verdad, Sus horarios han cambiado ahora se va más temprano y llega más tarde. Llámanos

Al mentir, "el movimiento de la cara se limita solamente a la boca, no a los ojos, que normalmente se mueven con la boca". Después de mentir, los labios se aprietan y la mirada suele mantenerse fija, para evitar desviarla o pestañear de más.

Debido a la ansiedad, quien dice una mentira no sabrá bien qué hacer con sus manos mientras lo hace. Puede poner una mano sobre su boca o sobre los ojos. Otros tocan sus orejas o escarban en ellas. Inconscientemente, suelen arrugar suavemente la nariz o la frotan con la mano como si se fueran a estornudar. 

Cuando tratamos de recordar un hecho, los ojos de la mayoría se mueven hacia arriba y a la izquierda, explican en Warning Signs. En cambio, cuando pensamos en algo que planeamos hacer en el futuro, los movemos para arriba y a la derecha. El ejercicio es hacerle al sospechoso una pregunta que ponga en evidencia su mentira. Si dice la verdad, sus ojos se ubicarán arriba y a la izquierda, pero si piensa en algo que no ha pasado, adoptará la posición contraria.

"Si las manos se esconden en los bolsillos o las palmas se ubican hacia adentro, el nerviosismo queda en evidencia. Las palmas hacia la cara de las personas es un signo universal de inocencia y verdad", afirman los autores. Las piernas también revelan incomodidad si se mueven rítmicamente o golpean el piso.

Si se está sentado junto al sospechoso y se le pregunta algo que lo incomoda, probablemente él se parará y se moverá por el lugar. "Es difícil mentirle a alguien estando cerca", explica el libro. Quien miente probablemente dará vuelta su cabeza o su cuerpo entero. O pondrá el cuerpo rígido para parecer más honesto. 

Cuando no dicen la verdad, las personas se demoran más en responder a las preguntas, para así fabricar la mentira. Las respuestas verdaderas son casi automáticas y sin pausas. Otra pista es que la voz aparezca más aguda de lo normal. "La tensión afecta las cuerdas vocales, estrechándolas más de lo usual y resultando una voz más aguda", aseguran los autores.

Según Warning Signs, la mayoría de los mentirosos responden con las mismas palabras de la pregunta. "Es más simple que inventar una respuesta", dicen. El lenguaje suele ser menos coloquial y, para aumentar su credibilidad, quien miente entrega una abundancia innecesaria de información. También es probable que pronuncie mal. "Como las mentiras confunden el cerebro de quien las dice, las primeras letras o palabras pueden ser cambiadas", explican.

Para observar más gestos reveladores, los autores sugieren una prueba simple: discutir un tema conflictivo con la pareja y cambiar rápidamente a otro agradable y relajado. Quien realmente miente, se sentirá notoriamente más aliviado y entusiasta con este tema menos intimidatorio. Si está diciendo la verdad, no querrá cambiar la conversación.

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