El seguimiento de maridos, esposas, novios o novias infieles, que comprende el vigilar absolutamente todos los movimientos de una persona por un período determinado de tiempo, es el más tradicional.
El detective, sin ser descubierto, establece una vigilancia personalizada de la persona en cuestión con el fin de determinar si ve a otras mujeres u hombres que actúen como sus amantes o aventuras ocasionales, en desconocimiento de su pareja actual.
En esa vigilancia permanente, se recurre a fotos y filmaciones de video, con el fin de establecer un registro digital probatorio inapelable, en caso de ser descubierto en una actitud franca de infidelidad o engaño matrimonial.
Por otro lado, existen hoy en día numerosas tecnologías que ayudan a un diagnóstico de infidelidad matrimonial. Por medio de detectores GPS de posicionamiento satelital, es posible establecer localizaciones geográficas exactas de la persona en cuestión.