El detective, sin ser descubierto, establece una vigilancia personalizada de la persona en cuestión con el fin de determinar si ve a otras mujeres u hombres que actúen como sus amantes o aventuras ocasionales, en desconocimiento de su pareja actual.
En esa vigilancia permanente, se recurre a fotos y filmaciones de video, con el fin de establecer un registro digital probatorio inapelable, en caso de ser descubierto en una actitud franca de infidelidad o engaño matrimonial.